SALMO
El fiel amor de Dios
Al director. Al servidor del SEÑOR. A David.
En lo profundo de su corazón
el pecado convence al perverso de hacer el mal;
no le teme a Dios
ni lo respeta.
Se mienten a sí mismos;
no ven sus faltas,
y por eso no se sienten mal por lo que hacen.
Sus palabras son sólo maldad y traición;
han dejado de obrar con sensatez y de hacer el bien.
Cuando se van a dormir,
planean el mal que van a hacer.
Al otro día se levantan dispuestos a hacer el mal
y no cesan de hacerlo.
SEÑOR, tu fiel amor llega hasta el cielo,
tu fidelidad hasta las nubes.
Tu justicia es como las montañas más altas
y tus sentencias más profundas como el amplio océano.
Tú, SEÑOR, eres quien protege a los seres humanos y a los animales.
No hay nada más precioso que tu fiel amor.
Los seres humanos buscan protección
bajo tus alas.
Se alegran con todo lo bueno que hay en tu casa,
y les permites beber de tu río de placeres.
Tú eres fuente de vida
y vemos la luz porque tú nos iluminas.
10 Muestra tu fiel amor a los que te conocen
y tu justicia a los honestos.
11 SEÑOR, no me dejes caer en la trampa de gente arrogante,
ni permitas que me hagan salir huyendo.
12 Desde aquí puedo ver que han caído los perversos.
Quedaron aplastados y no se levantarán más».